Sentir el folklore

Toda manifestación acontecida en cualquier lugar del país puede considerarse folclórica. Cuando es adoptada por una comunidad, reconocida y practicada a través del tiempo, con sus cambios y adaptaciones, se produce la folclorización o tradicionalización.

La palabra folklore (formada por las raíces folk, que significa pueblo, y lore, saber) puede traducirse como el saber del pueblo, y fue propuesta por Williams John Thoms en una carta a la revista londinense The Athenaeum, el 22 de agosto de 1846. Por tal motivo se ha elegido ese día para festejar el Día Internacional del Folklore.

El saber popular

Creencias, costumbres, supersticiones, poesía, coplas, música, instrumentos, danzas, fiestas, ceremonias, artesanías, medios de transporte, viviendas, vestidos, cuentos y leyendas de un pueblo fueron recopilados por personas ilustradas y avalados por varias generaciones que recibieron empíricamente esos conocimientos y los adaptaron a su idiosincrasia. Transmitidos a las generaciones siguientes por la tradición oral se popularizaron y fueron aceptados por la población.

Este bagaje de conocimientos constituye el reservorio del cual deben nutrirse las nuevas generaciones para preservar lo típico de cada región, que es lo que le da identidad propia. No pueden dejar de recordarse las labores de Carlos Vega, Bruno Jacobella, Félix Coluccio, Andrés Chazarreta, Arnoldo Pintos, Ismael Molla, Estanislao Zaballos, Isabel Aretz Thielle, que que rescataron del olvido cosas que se habrían perdido irremediablemente.

Si bien estrictamente hablando las composiciones de autor no pueden considerarse como folclore, pues éste por definición es de autor anónimo, pero se suele llamar folclore a lo que en realidad es música tradicional o de raíz folclórica, que de todas maneras respeta las pautas establecidas en las composiciones conservadas en la memoria del saber popular. En base a esto, y hecha la aclaración, utilizaré el término "folclore" para referirme indistintamente tanto a la música de autor de raíz folclórica como a la auténticamente folclórica.