Danzas argentinas

Cuando nuestro territorio comenzó a perfilarse y tomar características propias, los gauchos y paisanos de nuestras pampas y valles, crearon también sus músicas propias, tomando la armonía y el ritmo de las músicas cultas. Los centros de dispersión de nuestra música criolla son tres: Pampeana, Del Noroeste y Guaranítica

Músicas propias de la región pampeana son la huella, la firmeza, la chacarera, el malambo, y otras. Esas músicas se dispersaron desde la región pampeana (cuyo epicentro era la actual provincia de Buenos Aires) hacia el sur, norte, este, oeste, llegando a los valles patagónicos por el sur y Córdoba por el norte. El malambo llegó a toda la región noroeste.

Del Noroeste tenemos: el Bailecito, el Escondido, el Gato, el Carnavalito, la Zamba, la Cueca, y otras. Se difundieron en las provincias de Tucumán, Jujuy y Santiago del Estero, a todo lo largo de la cordillera hasta Río Negro, y hacia el centro por el Litoral, donde se mezclaron con las músicas pampeanas. El Gato, la Zamba y el Escondido arraigaron profundamente en todo el Litoral, excepto Corrientes y Misiones.

De la región Guaranítica: el Sarandí, el Cielito Chopí y el Chamamé (que no es otra cosa que la polca modificada de acuerdo a las características de la región). El chamamé nació en la campaña de Corrientes para expresar el estado emocional del pueblo de ascendencia guaraní, pero sus elementos devienen directamente de la polca paraguaya, que también tiene pronunciados elementos de la música guaraní. El área de dispersión abarca las provincias de Corrientes (que es su centro), Chaco y norte de Santa Fe.

En cuanto a la música no bailable tenemos la Milonga, el Estilo y el Triste. El Estilo nació de la guitarra del gaucho en forma espontánea y simple. Su origen se remonta al siglo XVII en la época en que el cantar por cifra fue aprendido por los gauchos.

La Milonga propiamente dicha es una especie musical criolla de las llanuras, y que ha sido adaptada de la "mulonga" africana introducida a nuestro país desde el Brasil. La Milonga criolla era el basamento del cantor por cifra y la payada de contrapunto. En cuanto al Triste es una expresión musical simple, de notas monorrítmicas, de indiscutible fondo autóctono. Tiene elementos del Yaraví y de las canciones sentimentales incásicas. El gaucho le plasmó la monotonía de la pampa infinita y el tedio del paisaje y lloraba en sus notas la tristeza cósmica que fluía de medio telúrico que le rodeaba.